12/11/12

Autorretrato...mas de lo que parece

"Se dice -y yo así lo creo- 
que es difícil conocerse a uno mismo; 
 pero tampoco es fácil pintarse a uno mismo"
Vincent Van Gogh ("Cartas a Theo")

     Conocemos opiniones acerca del origen del arte entre las que se aprecian amplias divergencias: unos explican el origen del arte como una especie de invención espontánea (tenía sus raíces en el deseo humano del adorno); otros lo asociaban al desarrollo de la magia y de los ritos; incluso hay quién va más allá y sitúa como fuente más profunda de expresión artística la ansiedad y el miedo del hombre: su "angustia cósmica". En resumen, agradar o evocar.
     Podríamos entonces decir (si optamos por la última afirmación) que el arte surge como una experiencia fundamental que brota de la pasión innata del hombre de construir un medio de expresión de su vida interior, de "la necesidad de dar forma a la noche que le envuelve", incluso podríamos afirmar que el arte surge como una estricta cuestión de supervivencia.
     Con esto me atrevería a plantear otra cuestión: las líneas y formas que nuestros antepasados trazaron sobre la arcilla con sus dedos, ¿obedecen a la casualidad o bien están cargadas de significación simbólica y responden a una necesidad?; es más. ¿ sería esta necesidad manifestada a través de sus manos con el fin de dejar una huella, algo de él mismo que perdurara y, por lo tanto, podría tratarse en cierto modo de un tipo de "autorretrato"?
     Trasladamos estas cuestiones a nuestros días y la situamos en quienes son esencia y futuro de nuestra sociedad : los niños (e incluso, en nosotros mismos hace algunos… algunos años).
     Desde que el niño es muy niño… "se" pinta, se autoretrata pues, si bien es cierto que no lo realiza como si de un autoexamen se tratara, sí proyecta en el dibujo ("su" dibujo), la necesidad de manifestarse, de estar, su presencia, la búsqueda de su lugar y posición en la familia, en la escuela, en la sociedad y , en definitiva, en el medio que le envuelve. Es una forma de creación, de dejar su huella, un rastro, una creación en definitiva.
     A través de su obra, el niño se "expresa", se proyecta a sí mismo y a su entorno (en el que tiene que "subsistir"). El dibujo del niño contiene, por tanto, la esencia del ser humano: expresión y subsistencia, ambas manifestadas a través de ese: "mira papi/mami, éste soy yo" .